Sesión María y Yaro

Yaro es un luchador, un claro ejemplo a seguir de que nunca hay que rendirse y de que con ganas se puede con todo, es pura energía y cariño.
Hace poco tuvieron que amputarle una pata a Yaro, María decidió tatuarse la huella de esa pata junto a un bonito mensaje; un recuerdo para siempre de este gran amigo (sólo quien haya compartido una parte de su vida con un animal tan noble y fiel, como lo es un perro, puede comprender este tipo de gestos).

María me pidió hacer una sesión junto a Yaro y aquí está el resultado, muy emotivo y contentos con el resultado!

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Este perro es toda una “Lección de Fuerza, Lección de Vida”

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